Está enclavada como el oro en Guayana, la CVG y la huella que al frente de ésta, como Presidente de la Corporación y Ministro de Estado, dejó el Ing. Leopoldo Sucre Figarella en Guayana y estados circunvecinos.

                El Ministro (como se le solía llamar con y por temor), es oriúndo de Upata, y de su carácter podemos decir que es lacónicamente agresivo, de respuestas parcas, acénto de mando, y bien coloquial a la hora de armarle un rollo al mas pintado.

                Puerto Ordaz es una Ciudad de reciente data, Fundada por Rómulo Betancourt en xx.xx.xx) Ella se comenzó a construir entre la margen izquierda del río Caroní y la márgen derecha del río Orinoco, retándo pintorésca y celósamente los 200 años de fundada que llevava San Felix.

                La CVG, ente promotor del desarrollo en la región, construyó su sede en la parte mas alta ubicada entre los dos ríos, denominada Alta Vista. Cuando se culminó su cuerpo de contemporánea arquitectura, hacía contraste descompaginado con el inmenso peladero infinito, de los terrenos baldíos que lo rodeaban. Hoy en día ya casi ni se ve, escoltado por los variados edificios, coronados con multiples antenas que lo rodean.

                Frente al edificio sede de la CVG, se encuentra la Plaza de Las Banderas, y haciendo esquina con el estacionamiento frente al mismo, se halla un bosque de pinos. Es como un oleaje de verde fulgor. Un poema clorofílico en el corazón de la vibrante ciudad.

                De los 5 pisos de que consta el edificio, es en el tercero donde se encuentra el despacho Ministerial. Allí se suelen hacer las reuniones importantes, puntos de cuenta, discusiones de contratos, etc. Desde sus ventanales laterales se divisa todo el Caroní, su confluencia con el Orinoco y el bosque de pinos, por supuesto.

                Este cuento radica en que, muchas parejitas de amantes furtivos, se instalan en el verde manto de grama que viste los pies del bosque, bajo la frondosa y fresca sombra producto de los espigados pinos, prometiéndose amor eterno y hacerse de caricias prohibidamente mutuas. Es como buscar externamente, a través de la superficie del cuerpo tocarse hasta el alma…

                Los días pasan en frecuentes idilios románticos, pero al caer la noche, cae el telón oscuro y la censura se levanta, tornasoleando el amor azul a roja lujuria, llegando casi siempre a púrpura intensa.

                Estos espectáculos son deliciosamente degustados por todo aquel que a bien tenga el ocio de mirar con detenimiento el bosque. Es mas, desde una sala del despacho ministerial se está en primera Fila.

                Cuéntase la leyenda, que en una oportunidad el Super Ministro Leopoldo Sucre Figarella quedose contemplando con mirada perdida, pensativo, sin balbucear palabras, y sin mover ni un sólo poro de su rostro, un trance amoroso protagonizado por una pareja joven, teniendo como escenario el bosque de pinos, entre cuyos multiples tallos simétricamente espaciados, se logra un camuflaje cinéticamente perfecto.

                No se menciona quién fue el chupamedias, -al igual que no fue canonizado el humilde cirineo que ayudó a Jesús con la Cruz-, que tratando de congraciarse con el agrio carácter del ministro, giró a voces altas instrucciones, a no se sabe quién, y dijo:

                - ¡ Por favor !. Llamen ahorita mismo a seguridad, para que corran a esa pareja, que anda con esas indecencias…

                Justo cuando este desconocido personaje se volvía hacia el Ministro para pedirle disculpas por el hecho, creyendo esperar un gesto afirmativo. Lo que sucedió fue todo lo contrario. El Ministro se giró pausadamente el rostro, y con tono inmisericorde replicó:

                - ¿ Tú sabes cuanto cuesta hoy en día un Hotel ?

                … no chico, deja a los muchachos tranquilos…

                y mientras se volvía de nuevo al ventanal, sin interrumpir su fraseado, ya en tono de reflexión finalmente acotó:

                -¡ Es mas: !, ¡ Debiéramos sembrar mas pinos ! 

topo Zamora

CBL 221094